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per amore del mondo Edizione 20 - 2024/2025

Ho Letto

Reseña de Confesiones de una amante de la lengua materna de Andrea Franulic Depix [1]

¿Se puede decir algo con sentido y verdad de la lengua materna prescindiendo de la propia experiencia? Andrea Franulic Depix (Antofagasta, Chile, 1975), autora del libro Confesiones de una amante de la lengua materna, responde con rotundidad al escribirlo en primera persona, partiendo de sí, de su experiencia de hablar y también de enmudecer. Enraizada en el propio cuerpo, la autora explora diferentes dimensiones de la lengua materna y de las consecuencias de la ruptura del vínculo esencial que la hace posible, la relación más directa y elemental de la que dispondremos a lo largo de nuestra vida: la relación con la madre, que nos conecta con el cuerpo, con el mundo, en definitiva, con la vida. La lengua materna tiene una dimensión física y corporal que la autora nos invita a desvelar a través de su (nuestro) propio sentir. En palabras de la propia autora:

La lengua materna es inseparable de la vida, porque, en el agua cálida de la placenta, se oyen los primeros sonidos. Antes de la lengua articulada, reina un modo de escucha primigenia, o un silencio primordial, así lo llama Luisa Muraro, como un amanecer sin ruido, donde nos mece el sonido del viento, de la mar, el canto de las aves, o como el de una caverna donde el eco de la voz envuelve todo el espacio y nos abriga.[2]

Para adentrarnos en esta profunda reflexión, Andrea Franulic Depix conecta vivencias infantiles de enmudecimiento con la experiencia adulta dolorosa de conflictos entre mujeres, poniendo el foco en la falta de escucha verdadera que provoca que una necesidad de decir genuina se silencie. Expone el conflicto vivido en el seno del feminismo, atreviéndose a abordar la cuestión de forma honesta y en primera persona, para desenmarañar las conexiones entre la violencia patriarcal y el feminismo ideológico, demasiado cercano al discurso y el lenguaje patriarcales que se escinden del cuerpo. La escisión del cuerpo y la palabra, estrechamente ligada a la ruptura del orden simbólico de la madre y a la sustitución de la autoridad femenina por el poder, tiene consecuencias nefastas en la lengua, en nuestra capacidad de hablar y de nombrar: nos fragmenta, nos separa del mundo, de la madre y de las otras. Página a página, estas confesiones nos llevan una y otra vez a redescubrir la centralidad de lo relacional en nuestra existencia, desde el primer vínculo primordial con la madre, que es lingüístico y corporal al mismo tiempo.

Partir de sí, recordémoslo, es lo que hace la autora al mostrarnos su camino en el feminismo y los conflictos que la han enfrentado a determinadas cuestiones, desde las que ha podido ir desvelando la naturaleza elemental de la lengua materna. Como investigadora, cofundadora del Movimiento Rebelde del Afuera y de Feministas Lúcidas, pedagoga y doctora en lingüística hispánica, se vale también de investigaciones académicas para profundizar en sus experiencias de enmudecimiento. Ambos caminos, el de la vivencia y el del estudio, convergen en esta búsqueda en cuyo origen y destino está la propia autora. Comparte progresivamente sus experiencias vitales y de investigación con las lectoras, mostrándonos una ruta que ilumina e inspira en conversación con las feministas radicales de la diferencia y las lingüistas feministas.

Andrea presenta en este libro una panorámica en la que, con destacable maestría y capacidad de síntesis, expone conceptos lingüísticos complejos y su desarrollo en la lingüística feminista desde los años 70 del siglo XX. Pero, además, nos advierte sobre los riesgos del discurso académico (academente, utilizando el término de Mary Daly que también usa la autora), androcéntrico, “monolítico y cerrado” que “separa las palabras de la vivencia de cada mujer y, por tanto, de sus posibilidades de decirla a partir de sí[3]. Un discurso que nos acecha como la amenaza de un abismo de enmudecimiento. Andrea reconoce sin tapujos que modernidad, racionalismo y ciencia escinden cuerpo y mente e insisten “en la repetición ideológica y no en el pensamiento vivo de la experiencia”[4]. La investigación lingüística feminista recoge la afirmación de que lengua y realidad se implican mutuamente, que la lengua crea realidad. Por tanto, para cambiar radicalmente la realidad es necesario acceder a la estructura profunda de la lengua, que no es otra cosa que la organización elemental del sentido que brota de la lengua materna:

El origen del sentido es el origen de la lengua materna y nace del sentir de dos cuerpos en relación, constituyendo la estructura semántica profunda de toda lengua que se habla en el planeta[5].

Con este recorrido a través de los estudios lingüísticos feministas la autora nos muestra un descubrimiento fundamental: la estructura profunda de la lengua es un umbral, una relación, entre biología y semiología, naturaleza y cultura, cuerpo y palabra. A partir de este descubrimiento, desenmascara las fuerzas patriarcales que producen pérdida, desconexión y fragmentación:

Fragmentar es dividir en partes nuestra vida, de tal manera que experimentemos constantemente la sensación de que estamos desintegradas, despedazadas, y que nos sintamos impedidas para hacer las conexiones que necesitemos para vivir libres y sin culpas»[6].

Estas palabras resuenan en muchas mujeres, académicas y no académicas. Andrea ofrece una clave que permite ver, nombrar y actuar. Aborda un análisis certero y profundo que desenmascara la lingüística y la pragmática patriarcales, que sirve para orientarse y redescubrir intuiciones previas, silenciadas, de que había algo que no encajaba. Y lo que no encaja es precisamente ignorar el umbral de lo relacional, la escisión que imponen los lenguajes patriarcales: “el discurso de la emancipación es individualista y, por lo mismo, muy masculino. Para amar bien, es importante entender que la vida es relacional desde que habitamos la matriz”[7]. La libertad femenina es, por tanto, libertad relacional.

Andrea Franulic Depix, investigadora y profesora en la Universidad de Santiago de Chile, cierra estas confesiones con una reflexión sobre la enseñanza en la academencia partiendo de sí, en primera persona femenina singular. Enseñar en lengua materna, al fin y al cabo, incluso allí donde se imponen los lenguajes patriarcales con mayor fuerza. Nos muestra en poco más de cien páginas que podemos reparar la escisión, ser libres y rehabitar los espacios en los que nos fragmentaron, donde silenciaron nuestra capacidad de pronunciar las verdades elementales. Un libro de lectura placentera y transformadora que nos regala muchos hilos de lucidez para seguir tejiendo con palabras nuestra vivencia diaria.


[1] Franulic Depix, Andrea, Confesiones de una amante de la lengua materna, Sabina editorial, Madrid, 2023.

[2] Franulic Depix, Confesiones, p. 19.

[3] Franulic Depix, Confesiones, p. 28.

[4] Franulic Depix, Confesiones, p. 47.

[5] Franulic Depix, Confesiones, p. 53.

[6] Franulic Depix, Confesiones, p. 36.

[7] Franulic Depix, Confesiones, p. 102.